Plan, límites y cobros
Los tres planes
Hobby — gratis. Para probar el costeo con tu propia mano de obra y tus propios números. 15 productos, 3 máquinas, 1 usuario, 512 MB. Sin anticipos con tarjeta.
Forge Taller — $15 al mes, o $150 al año. Para el taller que ya opera: productos y máquinas sin tope, 2 usuarios, 10 GB, y anticipos con tarjeta desde tus cotizaciones.
Forge Granja — $29 al mes, o $290 al año. Para el equipo que creció: todo sin tope, usuarios ilimitados sin costo por asiento.
Pagar por año sale a diez meses: dos van de regalo a cambio de la permanencia.
Las máquinas no escalan con el plan. Desde Forge Taller son ilimitadas, y esa es una regla que no va a cambiar: cobrarle a un taller por registrar la impresora que ya compró es cobrarle por decirnos la verdad.
La prueba
Toda cuenta nueva arranca con 14 días de Forge Taller, sin tarjeta. Al terminar tienes 7 días de gracia en los que todo sigue funcionando igual y sólo cambia el aviso.
Pasada la gracia, la cuenta baja a Hobby.
Qué pasa cuando bajas de plan
Nada se borra. Lo que exceda el nuevo tope se archiva: los productos más recientes salen del catálogo y de la tienda, las máquinas se archivan, los usuarios adicionales quedan suspendidos. Todo sigue ahí.
En cuanto vuelvas a un plan que dé cupo, se desarchiva solo. No tienes que pedirlo ni volver a capturar nada.
El almacenamiento es la excepción, y por una razón: archivar un archivo sería borrarlo. Lo que pasa es que dejas de poder subir más hasta que liberes espacio. Lo que ya está, se queda y se puede descargar.
Cambiar de plan a media suscripción
Runa Forge sigue una regla sencilla: lo que le debes al servicio se te cobra ahora; lo que el servicio te debe a ti espera.
- Subes de plan — se te cobra la diferencia en el momento.
- Bajas de plan, sueltas un asiento o vuelves a mensual — te queda un saldo a favor que se descuenta solo de tus próximas facturas hasta agotarse. No es un reembolso, y el diálogo te lo dice antes de confirmar.
Si pagaste un año y te vuelves mensual el mismo día, conservas íntegro lo que pagaste en forma de meses de servicio. Lo único que dejas atrás son los dos meses de regalo del plan anual, que es lo que ese plan compra a cambio de la permanencia.
Si un pago falla
La cuenta entra en pago pendiente y Stripe reintenta. Mientras eso pasa no se archiva nada: cortarle el catálogo a alguien porque su banco rechazó un cargo el martes es castigarlo por un problema que probablemente ni conoce todavía.
Cobros y anticipos con Stripe
Para cobrar anticipos con tarjeta desde tus cotizaciones necesitas dos cosas: una suscripción de pago activa —la prueba no los habilita— y tu cuenta de Stripe conectada desde Ajustes.
El dinero llega a tu cuenta. Runa Forge no cobra comisión de plataforma ni intermedia en el cobro de ninguna otra: lo único que se descuenta es lo que Stripe cobra por procesar, directamente en tu propia cuenta, y lo ves estimado antes de emitir el cobro.
Ese neto es una estimación con tarifa de tarjeta nacional. Si tu cliente paga con una tarjeta internacional, la comisión real de Stripe puede ser algo mayor y recibirás un poco menos de lo estimado.
Tu cuenta de Stripe es tuya, completa: desde ella eliges cada cuándo te depositan, respondes un contracargo y ejecutas un reembolso. Runa Forge no puede hacer ninguna de esas tres cosas por ti.
Hay un tope por anticipo. Si un cliente disputa el cargo ante su banco, el importe sale de tu saldo de Stripe, y un anticipo desmedido en una cuenta recién conectada es también lo que más rápido hace que Stripe la restrinja. Si alguien quiere adelantarte más de eso, hazlo por transferencia.
Si tu suscripción termina, tus anticipos quedan en pausa, no desconectados: tu cuenta de Stripe se queda tal como la dejaste y se reactivan solos en cuanto vuelvas a un plan de pago.