Configura tu taller
Todo el costeo de Runa Forge cuelga de tres números: tu costo por gramo de material, tu costo por hora de máquina, y tu capacidad operativa mensual. Esta pantalla produce el segundo, que es el que casi nadie calcula bien a mano.
Hazlo primero. El catálogo de productos lo usa automáticamente, y un catálogo creado antes de esto queda costeado con un costo por hora de cero.
1. Declara tu capacidad y el ROI de tus máquinas
En Taller, indica el costo total de tus impresoras, en cuántos meses las quieres amortizar, tus días laborables al mes y las horas de impresión diarias por máquina.
La amortización es la parte que se olvida: una impresora de $45 000 que quieres recuperar en 24 meses te cuesta $1 875 al mes aunque no imprima nada. Si no lo metes en la cuenta, tus piezas parecen más baratas de lo que son y la impresora se paga sola con tu margen.
2. Agrega tus gastos fijos
En la misma pantalla, sección Gastos: renta, electricidad, internet, licencias de laminado, mantenimiento. Todo lo que pagas cada mes exista o no un pedido.
La suma de tus gastos fijos más la amortización, repartida entre las horas que de verdad puedes imprimir al mes, es tu costo por hora real. Ese es el número que Runa Forge usa en cada producto y en cada cotización.
3. Pon precio a tu propia hora
El costo por hora de arriba amortiza la máquina mientras imprime sola. No cubre el rato que tú pasas con la máquina apagada: quitar soportes, lijar, pintar, montar imanes.
Ese trabajo se cobra aparte, y en Taller declaras cuánto vale tu hora. Cada producto dice después cuánto tiempo se le dedica, en su campo de postprocesado.
Viene en cero, y en cero no cobra nada — así que al empezar todo cuesta lo mismo que antes. Cuando lo subas, Runa Forge te avisa de qué productos quedaron desactualizados, igual que cuando sube un filamento.
Es la diferencia entre regalar tu trabajo y cobrarlo. La mayoría de los talleres pequeños lo regalan sin darse cuenta, porque no aparece en ninguna cuenta.
4. Fija tu porcentaje de merma
En Taller también declaras tu % de fallo. Runa Forge lo usa para inflar el material y el tiempo de máquina de cada pieza, de modo que las impresiones fallidas las paguen las que salen bien en vez de comértelas tú.
No infla tu postprocesado, y es a propósito: si la impresión falla, la pieza se tira antes de que la lijes. Ese trabajo lo haces una vez, sobre la que sí salió.
Un 5% es un punto de partida razonable. Súbelo si imprimes piezas difíciles.
Qué pasa si cambias un número después
Si editas el precio de un filamento, el de un insumo o tus gastos fijos, Runa Forge te muestra un aviso para que decidas si quieres recalcular tu catálogo o dejarlo con el costo anterior. Es una decisión tuya, no automática: subir cien precios de golpe el día que sube la luz puede no ser lo que quieres.
Con el taller configurado, sigue con Inventario y compras.